BITmarkets Team
Jan 13, 2026
Los autores piden un instrumento de pago digital paneuropeo emitido por el Eurosistema, gratuito para su uso básico y diseñado para complementar, no sustituir, al efectivo. Advierten de que, si la UE debilita o retrasa el proyecto, los ciudadanos y los comerciantes podrían depender aún más de los sistemas de tarjetas privadas y las plataformas tecnológicas globales. Esto, argumentan, socavaría la resiliencia y la autonomía del sistema de pagos europeo, especialmente en tiempos de crisis.
El llamamiento se produce cuando el Banco Central Europeo ha entrado en la denominada fase de preparación del proyecto del euro digital. El BCE está trabajando en el reglamento, la arquitectura técnica y la posibilidad de realizar pagos offline, es decir, transacciones sin conexión a Internet. Aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre el lanzamiento del euro digital.
El BCE describe el euro digital como una solución de pago pública y paneuropea que proporcionaría un acceso «similar al efectivo» al dinero del banco central. Las medidas de protección propuestas para salvaguardar la estabilidad financiera incluyen límites a la cantidad de euros digitales que puede poseer una persona y una remuneración por niveles.
Philip Lane, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, destacó la semana pasada que el objetivo del proyecto es equilibrar la innovación, la protección de la privacidad y el papel continuado de los bancos como intermediarios en el sistema de pagos. Según el BCE, el euro digital podría permitir funciones como los pagos condicionales o las transacciones seguras sin conexión, al tiempo que se cumplen las normas contra el blanqueo de capitales y los requisitos de protección de datos.
El proyecto también ha sido objeto de críticas. Los bancos comerciales y algunos responsables políticos temen que un euro digital pueda provocar una fuga de depósitos de los bancos, aumentar los costes y, en última instancia, no lograr una adopción generalizada por parte del público. Las encuestas a los consumidores indican que una fuerte protección de la privacidad es una condición clave para la aceptación pública.
Los analistas de BNP Paribas señalan que las ventajas del euro digital deben sopesarse cuidadosamente con su posible impacto en la financiación y la rentabilidad de los bancos, y que los resultados dependen en gran medida de cómo se diseñen los límites de tenencia y la remuneración.
Cuando se le preguntó sobre la carta abierta, el BCE no respondió directamente, sino que se remitió a sus estudios recientes. Uno de ellos examina el impacto de un euro digital en la estabilidad financiera con un límite de tenencia individual de 3000 euros y concluye que, incluso en escenarios adversos, no surgen riesgos importantes. Otros documentos abordan la integración del euro digital en el ecosistema de pagos existente, las garantías de privacidad y los costes de inversión para los bancos de toda la zona del euro.