BITmarkets Team
Nov 12, 2025
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha puesto en marcha una iniciativa global que podría remodelar radicalmente el panorama de las criptomonedas. Conocida como Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), su objetivo es hacer que los activos criptográficos sean transparentes y resistentes al fraude, el blanqueo de capitales y la evasión fiscal.
A medida que las criptomonedas aumentaban su popularidad en los últimos años, las autoridades fiscales de todo el mundo se enfrentaban a un reto cada vez mayor. Sistemas como el Common Reporting Standard (CRS) permitían a los gobiernos hacer un seguimiento de las transacciones financieras tradicionales, pero las criptodivisas iban mucho más allá de este marco.
Las personas podían comprar, vender e intercambiar activos digitales a través de bolsas y proveedores de monederos sin que las autoridades fiscales de sus países tuvieran conocimiento de ello. Reconociendo este creciente punto ciego, el G20 encargó a la OCDE la creación de una solución. El resultado es CARF, esencialmente la contrapartida criptográfica de las normas de transparencia bancaria existentes.
CARF exige a los proveedores de servicios de criptoactivos (CASP) -como los intercambios y las plataformas de monederos- que recopilen datos de los clientes y los comuniquen a las autoridades fiscales locales. Estas autoridades compartirán entonces la información con los países de origen de los usuarios, de forma muy similar a como los bancos ya intercambian datos financieros a nivel internacional.
El objetivo principal es simple: garantizar que el mercado de criptomonedas no se convierta en una herramienta para ocultar ingresos imponibles o transacciones transfronterizas, salvaguardando años de progreso en la transparencia financiera global.
En 2025, más de 60 países, incluidos todos los miembros del G7 y la mayoría de las economías del G20, ya se habían comprometido a aplicar el CARF. Más de 50 jurisdicciones se están preparando para intercambiar sus primeras series de datos antes de 2027, y se espera que otras 15 se unan en 2028.
Recientemente, Finlandia anunció que adoptaría el CARF a partir de 2026, convirtiéndose en el primer Estado miembro de la UE en hacerlo. Junto al CARF, la UE sigue desarrollando MiCA (Markets in Crypto-Assets), otro marco que a menudo se compara con el CARF, aunque con un enfoque ligeramente diferente.
Mientras que el CARF tiene como objetivo la transparencia fiscal, MiCA se centra en la protección de los consumidores, estableciendo requisitos de licencia para los CASP e introduciendo normas específicas para stablecoins. Juntos, forman pilares complementarios de la regulación de las criptomonedas: uno garantiza la transparencia, el otro impulsa la confianza y la responsabilidad.
Para 2030, el CARF podría ayudar a transformar las criptomonedas en una clase de activos transparente y responsable. En el mejor de los casos, integrará el cripto, reducirá la actividad ilícita y unificará las normas mundiales, al tiempo que permitirá la innovación.
¿El riesgo? Un exceso de regulación podría llevar a la clandestinidad algunas actividades. El resultado probable, sin embargo, se encuentra en algún punto intermedio: más transparencia, menos paraísos fiscales y un ecosistema de criptomonedas que refleja cada vez más las finanzas tradicionales, pero con ADN digital.
Fuentes:
https://www.thomsonreuters.com/en-us/posts/corporates/carf-global-cryptocurrency/
https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/networks/global-forum-tax-transparency/commitments-carf.pdf